Noches infinitas

Aunque a veces no entendamos los finales, aunque nos cueste creer que todo tiene que ser como es, las noches son infinitas.

La noche en calma, el cielo despejado, la luna en lo alto brillando como nunca antes, me cogió de la mano y me llevo a dar un paseo.

  • ¿Dónde me llevas? – la pregunté.
  • A dar una vuelta, ¿quieres?
  • Sí, claro, me encanta pasear por las noches. Y más bien acompañada.
  • Sabes que estoy llena de miradas inconfesables.
  • Yo creo que por eso a veces me lleno, luego renuevo y así voy aguantando.
  • ¿Qué aguantas?
  • Que las personas no cumplan sus sueños, que todas las noches me miren con esos ojos llenos de lágrimas para contarme una y otra vez las mismas historias.
  • Ya entiendo.
  • Mira ven, te lo enseñare – me dijo impaciente.

La luna me cogió de la mano, me ató fuerte con un hilo y me llevo volando por todo el cielo.

  • Ves, allí una niña llorando, preocupada porque la acepten, pues lleva así diez años y siempre me dice que cuando salga el sol va a cambiar, pero a mí no me consta de eso.
  • Ya veo.
  • Ves al otro lado una mujer sola, siempre dice que se va a poner guapa, a pintarse los labios y a decirle al hombre de su vida, que le quiere. Pero lleva más de veinte años igual. No tiene remedio.
  • Ves aquel anciano, siempre pide por sus hijos para que vayan a verle, pero nunca les llama y siempre está con ellos cabreados.

Pero no todas las noches son iguales, a veces alguien canta, a mí eso me encanta. A veces alguien como tú, pide porque los demás sean felices y encuentren lo que de verdad quieren, que se quieran y valoren antes, que se acepten y se respeten porque son increíbles, porque hay gente maravillosa que no sabe que lo vale, porque te gustaría ayudarles pero son ellos los que deben ser valientes y luchar por lo que quieren. Coger el teléfono y llamar, mandar un mensaje, contestar una carta, terminar lo que han empezado, decir lo que sienten, dar un abrazo, solo piden en el fondo de su corazón eso, y puede que no salga como lo han soñado, pero si les llegará de algún modo, porque sé que tu sabes que los sueños nunca se pierden.

Mira esa pareja bañándose en el mar, vamos alumbrarles  para que brille su amor. Y mira esa madre, como acuna a sus hijos y les lee cuentos para que duerman felices.

  • Ya ves como yo todas las noches salgo a observar lo que pasa, a veces hay noches muy alegres y otras no tanto, pero lo que si veo es que nunca nadie pierde la esperanza del todo y son los mismos sueños de cada uno los que perdurán en cada uno, lástima que os deis cuenta tan tarde.

Me quedé en silencio observando un largo tiempo todo lo que la Luna me estaba enseñando, y por fin pude articular palabra.

  • Creo que eres lo más bonito, porque aunque no sea fácil estar en cielo sola, observar todas las noches lo que hacen las personas en todo el resto del mundo, siempre buscas la belleza en los demás, las alumbras cuando las descubres, las pones nombre, y haces que los niños no tengan tanto miedo. Pero sobre todo haces las  palabras sean eternas y eso amiga, creo que es el mayor de los regalos. Y si, a veces no tenemos remedio las personas, pero creo que los mensajes que te lanzamos por las noches, que las miradas llegan a su destino y que no hay nada oculto al salir el sol, pero no queremos confesarlo, por lo menos no todos, no todos están preparados para cumplir sus sueños, no todos entienden que se trata de hacer especial al otro y dejar de mirarse a uno mismo, mirar al otro y ver que necesita,  así si se cumplen los sueños, cuando alumbramos a los demás, cuando haces especial al otro,  como tú haces todas las noches, que brillas para todos igual, cuenten lo que te cuente y regalas miradas.

La Luna me miró y sonrío, creo que supo que al fin que la había entendido, me volvió a dejar en mi ventana, observándola, contemplando su belleza y haciendo de aquella noche, una noche infinita.

Gracias

Isabel Rodríguez

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Tags: Autoestima,

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