El tiempo pasa

 

  • ¿Tienes hora?
  • Sí, claro. Son las …
  • No, me refiero a que si tienes hora de volver a casa.
  • Pues…depende de cómo me lo esté pasando y con quien lo esté compartiendo.

Que relativo es el tiempo. Un día me fui de fiesta con una amiga, nos divertíamos mucho, estamos como cabras, sin control vamos. Nos íbamos dónde queríamos, hacíamos lo que nos dictaban las circunstancias, nos dejamos llevar de un lado a otro, mas bien, de una fiesta a otra. Así durante varios días, queríamos disfrutar la vida, ser jóvenes todo el tiempo, sin tener que mirar el reloj, sin mirar las horas, sin saber incluso si el sol estaba arriba o se había ocultado para dejar salir la luz de la luna. Que felicidad más absoluta, que sensaciones tan geniales, la de no dejarte llevar por tu cabeza sino solo por el corazón.

Nos metimos en un coche, era un porche negro, yo quería ir delante para sentir la velocidad de la carretera, para no perder, ni un segundo, la felicidad que me recorría por todo el cuerpo, sintiendo el aire en mi cara, riendo sin parar, con mi amiga. No existía nada más, solo era el momento presente, solo había locura de palabras sin sentido, de pensamientos de libertad.

Nos bajamos del cochazo, para entrar en una fiesta, saltábamos de un lado a otro, levantábamos las manos, nos abrazábamos, sonreíamos, todos hacían lo mismo… disfrutando, sin saber qué hora era. ¿Qué más da? No teníamos responsabilidades, no había nadie que nos esperara, a nadie que dar cuenta de donde estamos, era ideal, como un sueño.

Y de ese sueño saltamos al lugar donde más nos gusta estar, en la playa, jugando con las olas, que vienen y van, que refrescan, creo que hacía calor. Nos miramos a los ojos, nos cogimos de la mano y saltamos para caer de repente (como por arte de magia) en lo alto de una montaña, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Volvimos a mirarnos y decidimos tumbarnos a mirar las estrellas, estaba el cielo tan despejado, y nos hicimos una promesa: “Jamás prestaríamos atención al tiempo”

  • ¿Tienes hora? – nos volvieron a preguntar.
  • ¿Para volver a casa?
  • No, para seguir disfrutando.
  • Para eso, no pasa el tiempo.

Un abrazo al corazón

Firma Isabel

 

 

 

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